El veneno de abeja es utilizado principalmente por las abejas como mecanismo de protección de la colonia. También se conoce en medicina como "apitoxina" y consiste en una mezcla compleja de diferentes secreciones. En caso de picadura, suele inyectarse al atacante a través del aguijón venenoso. Una abeja melífera puede liberar alrededor de 0,1 mg de veneno.
En apiterapia, sin embargo, el veneno de abeja se utiliza específicamente para aplicaciones terapéuticas, por ejemplo como parte de la apipuntura. El efecto puede ser doloroso y depende, entre otras cosas, de la cantidad administrada. Sin embargo, para las personas alérgicas a las abejas, una picadura de abeja puede tener graves consecuencias para la salud.