La mortalidad de las abejas tiene un impacto significativo en nuestro ecosistema, ya que alrededor del 80% de las plantas silvestres y cultivadas son polinizadas por abejas, lo que tiene consecuencias directas en la producción de alimentos, las cosechas y la cría de animales; sin abejas, el equilibrio ecológico se vendría abajo y, a largo plazo, también peligraría el abastecimiento en los supermercados, ya que causas como los monocultivos y el avance del cambio climático contribuyen al declive de la biodiversidad de las abejas melíferas y silvestres.