Los monocultivos se caracterizan por el hecho de que sólo se cultiva una única planta en la misma zona durante varios años. Para las abejas, esto significa un suministro de alimentos muy limitado, ya que sólo disponen de una única fuente de polen y néctar.
Esta falta de diversidad tiene un impacto negativo en su dieta y puede significar que no sean capaces de acumular reservas de invierno equilibradas y nutritivas. Sin embargo, para las abejas melíferas y las abejas silvestres en particular, una diversidad variada de polen es crucial para su salud y resistencia.
Por ello, los monocultivos a gran escala se consideran un factor importante en la mortalidad de las abejas, ya que empobrecen considerablemente el hábitat y la base alimentaria de los animales.